Rey de Reyes,»Cristo de las Lluvias de Mengibar»,por Sebastián Barahona Vallecillo.


97

LA COFRADÍA DEL SEÑOR DE LAS LLUVIAS Y MARÍA SANTÍSIMA DE LA AMARGURA DE MENGÍBAR

 100

 

Sebastián  Barahona Vallecillo

Cronista Oficial de Mengíbar

 

101

Esta cofradía fue fundada en la iglesia de San Pedro de Mengíbar, el 10 de junio de 1852, siendo veinte el número de Hermanos fundadores, que manifiestan en el acta fundacional su deseo de fundar la cofradía, con el título del Cristo de las Lluvias, declarando que “…hace mucho tiempo que tenemos voluntad de fundar Cofradía con el título del Santo Cristo de las Lluvias, que se venera en la ermita del Humilladero extrarradio de esta villa…” Se redactaron los Estatutos, en número de 18, que fueron presentados ante el Obispo y el Vicario de Jaén para su aprobación. Ello nos demuestra que esta imagen salía en procesión en las épocas de sequía, para implorar la lluvia para los agostados campos. Se conservan testimonios escritos de estas rogativas de los años 1907 y 1935. La última vez que salió la procesión fue el 26 de marzo de 1995, recorriendo los campos cercanos a la ermita.

En aquellos primeros momentos, la cofradía celebraba la Fiesta religiosa el día del Corpus Christi, juntándose los Hermanos en la casa del Hermano Mayor, donde se rendían las cuentas y se cambiaban las insignias. Sería el 22 de mayo de 1884, cuando acordó la cofradía cambiar la Fiesta a la festividad de la Ascensión del Señor. Para ello, el día de antes era la trasladada la imagen del Cristo desde la citada ermita a la iglesia parroquial de San Pedro en una solemne y típica procesión. El día de la Ascensión tenía lugar la Fiesta religiosa, y por la tarde, la cofradía y gran número de fieles volvían a llevar a la imagen a la ermita, también en solemne procesión, cantando los fieles unas originales coplillas, hoy casi olvidadas, pues, desgraciadamente, esta costumbre desapareció en los años 50 del pasado siglo.

La imagen del Cristo fue destruida en 1936, con motivo de la Guerra Civil (1936-1939). Acabada la contienda, volvió a reorganizarse la cofradía y el Hermano, don Ramón Díaz Beltrán, costeó una nueva imagen, volviendo a recibir culto en la ermita de su nombre. Tras la restauración de la iglesia de San Pedro, en 1970, la imagen pasó a presidir el retablo mayor de dicha iglesia, colocándose en la ermita otro Cristo, adquirido para tal fin. Coincidieron esos momentos con una crisis de la cofradía, en la que estuvo a punto de desaparecer la cofradía.

En 1985, el destacamento de soldados del puesto de Cruz Roja de Mengíbar, sacó en procesión la imagen de la ermita en la procesión General de la tarde del Viernes Santo, hasta que en 1990, la cofradía vuelve a resurgir con fuerza, y acuerda procesionar la imagen en la tarde del Miércoles Santo, como se hace en la actualidad. Debido al mal estado en que se encontraba la imagen titular, la cofradía encargó su restauración a don Ramón Cuadra, artista imaginero de Úbeda, pudiendo ser procesionada el 12 de abril de 1995. Miércoles Santo.

La cofradía crece en número de hermanos y acuerda que el Cristo sea acompañado por la imagen de una virgen. Para ello, se encarga la confección al artista de Torredonjimeno, don José Manuel Tirao Carpio, que realiza una bella talla de candelero, que es nominada como María Santísima de la Amargura, Fue esculpida en madera de cedro, en 2002, y realizó su primer desfile procesional el Miércoles Santo del año 2003.

Pero la Junta Directiva, presidida por don Francisco Gijón Moya,  y siendo Hermano Mayor don Francisco Javier Rangel Zambruno, en su afán de superación y mejora de la cofradía, asume el proyecto de una nueva imagen del Cristo de las Lluvias y lo encarga al tallista de Torredonjimeno, que había sido el autor de la Virgen de la Amargura, don José Manuel Tirao Carpio. La nueva imagen fue bendecida el domingo, 3 de abril de 2011, en la misa de las 12 de la mañana, en la iglesia de San Pedro, por el párroco, don Antonio Lara Polaina. La bella imagen fue confeccionada en madera de cedro real, así como la cruz arbórea, procesionando por primera vez el Miércoles Santo, 20 de abril de 2001.

Destacamos la gran labor desarrollada por la Junta Directiva de esta cofradía, que ha sabido organizarla e infundirle fe y amor a las imágenes titulares, así como haber creado un gran espíritu de hermandad entre todos sus componentes.

98Con la renovación de las imágenes y demás enseres, incluidos dos bellos tronos procesionales, podemos decir que con la procesión de esta cofradía, que tiene lugar el Miércoles Santo, ha cambiado totalmente la Semana Santa de Mengíbar, habiendo ganado en suntuosidad y esplendor. La salida de las imágenes congrega a una gran muchedumbre en la plaza del Sol, siempre en silencio, aunque los vivas y los aplausos al Cristo y a la Virgen lo rompen por momentos. Los Hermanos de esta cofradía visten hábito azul con cordón negro de doce nudos y medallón con la efigie de la imagen titular, capa negra y caperuz también negro, con vuelto en azul. Las imágenes titulares son llevadas por costaleros y costaleras, vistiendo camisetas con el emblema de la cofradía, pantalones vaqueros y calzado deportivo. El capataz de paso ordena la marcha. Va con hábito azul, cordón y medalla. El silencio es absoluto. Hay una perfecta organización a cargo de los dos Hermanos Fiscales, provistos de campanillas. El recorrido rompió el tradicional de las restantes procesiones de Semana Santa.

El de ésta transcurre por calles modernas y céntricas, como Montoros, San Pedro Apóstol, plaza de la Libertad, Real y plaza del Sol El regreso se hace por la calle Real, después de dos horas de recorrido y la entrada en la iglesia es idéntico en emoción al de la salida.

No quisiéramos finalizar sin destacar otra imagen de esta cofradía: María Santísima de la Esperanza Trinidad, que procesiona el Viernes Santo, acompañando al Santo Sepulcro. Al ser restaurada por don Esteban Sánchez Rosado, afamado artista, en su taller de Sevilla, en diciembre de 2011, éste la atribuyó a la saga de los Asencio de la Cerda, de Málaga,  afamados escultores, herederos de los modelos de Pedro de Mena, del siglo XVIII, basándose en el material y viendo la calidad sobrenatural de la imagen. Recibe culto, como las restantes de la cofradía, en la ermita del Señor de las Lluvias.

97

 

 

 

 

 

Top