La opinion de Francisco Valenzuela,»DEPORTE, ESFUERZO Y SENTIDO COMÚN»


torre carrera

DEPORTE, ESFUERZO Y SENTIDO COMÚN

Creo que todos los mengibareños estamos todavía impresionados por la notable participación en la Carrera Urbana de Mengíbar. Aunque no soy experto en temas de atletismo, hacer la distancia que se corre en Mengíbar (con las pendientes de nuestro pueblo y 38 grados a la poca sombra que julio otorga) tiene mucho mérito.

Los participantes llegados de toda la provincia y de casi todas las edades, especial mención para los muchos cincuentones y otras personas mayores inscritas, que hace unos años hubieran sido tomados por ancianos e incluso por locos.
Pocas veces hemos visto la calle Corredera tan densa y velozmente utilizada donde vimos tramos con una concentración de entre 300 y 400 corredores, dando sentido al nombre de la calle. Quizá, desde los tiempos del legendario “Cine Orisaga” nunca había agolpado tanto trasiego al mismo tiempo.
Fui testigo de la primera y segunda media maratón de Moratalaz en 1977 y 1978. El deporte se iba abriendo un hueco en nuestro ocio. Incluso ya entonces, chocaba en Madrid ver tanta gente corriendo a la vez y los comentarios de las personas mayores, un poco incrédulas ante lo que día a día ya se percibía: “a la gente le ha dado por correr”.

La publicidad, en la única televisión que había, fue convenciendo con lemas como “vive deportivamente” ó “deporte es salud”. No ha sido un camino fácil convencer a la España profunda, ha costado lo suyo. Por otra parte, no siempre el esfuerzo se dosifica como debiera, ni hacemos el deporte con arreglo a nuestra edad y condiciones. Dejémonos pues aconsejar por los entendidos. Empleemos nuestro esfuerzo con racionalidad y sirva para el equilibrio de nuestra persona.

Lo más importante es el sentido común. ¡Ah! Y toda esta reflexión jubilosa: “¡por fin valoramos nuestro cuerpo!”, no serviría de nada si no fuera compaginada y compartida con el equilibrio espiritual. No podemos permitir la adoración al cuerpo y olvidar el otro componente esencial del ser humano: el alma. Cultivemos el espíritu al mismo tiempo, cada uno en su forma y con arreglo a sus propias creencias, con obras.

Detengámonos a reflexionar de vez en cuando, en silencio, ajenos al móvil, a los auriculares y a la televisión. Busquemos la paz individual y persigamos la colectiva. De lo contrario, corremos el riesgo de coger lo que aquí llamamos una “vereda ciega”, o lo que en el resto de nuestro país también se conoce como tomar un “camino a ninguna parte”. Bueno…..como diría aquél, si hay que ir se va, pero para qué.

FRANCISCO LEON VALENZUELA. ABOGADO.-

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