FUENTES PÚBLICAS EN MENGÍBAR,POR SEBASTIAN BARAHONA VALLECILLO


FUENTE REDONDA 1
Los habitantes de Mengíbar se han abastecido de agua para beber, a lo largo de los siglos, de distintas fuentes o manantiales, que, al poder utilizarlas todos los vecinos, es por lo que podemos llamarlas, con toda razón, públicas. Todas ellas se encuentran localizadas en el término municipal de la localidad, en terrenos municipales, y las más importantes son la Fuente Redonda, la Fuente del Pilarillo, la Fuente de la Casa y la Fuente de los Chorrillos, de las que hablaremos a continuación. Han existido otras, pero el encontrarse más lejos de la población, hizo que se utilizaran con menos frecuencia. En otro capítulo hablaremos de otras fuentes, las que don Manuel de la Chica y Damas instaló, en 1929, en determinadas calles de Mengíbar, donde se vendía el agua a los vecinos.
“LA FUENTE REDONDA”

 

Está situada al final de la calle “Fuente Redonda” y existe desde tiempos inmemoriales, pues hay documentación de principios del siglo XVI, concretamente, 1519, en la que ya se menciona esta fuente, por lo que podemos asegurar que su origen está identificado con la historia de Mengíbar. De ahí, que se ha llegado, incluso, a afirmar con cierta sorna que el característico ceceo de los habitantes de esta localidad se debe a las cualidades del agua de esta fuente.
Ha sido, pues, una de las fuentes de las que se han  abastecido los habitantes de esta localidad a lo largo de los siglos y aún se sigue haciendo, aunque la calidad de sus aguas ha sido cuestionada en muchas ocasiones por las autoridades sanitarias, achacándoseles frecuentes trastornos gastrointestinales y digestivos. Recordamos, con nostalgia, aquellos mengibareños, que venían a la fuente a llenar sus cántaros y que los cargaban en las típicas aguaderas o angarillas de mulos y asnos. Cómo no, evocamos también a muchas mengibareñas que los transportaban, con gracia y arte, en sus caderas. Y es que la Fuente Redonda suministraba el agua para beber, cuando aún no existía la red de agua potable, que llegaba a las casas de Mengíbar. 

 

En esta fuente podemos ver un cuerpo de edificio, construido con sillares, rematado por una bóveda de medio cañón, a la que quizá deba su nombre. Una suave escalinata conduce a los grifos del agua, situados a nivel inferior del resto de la misma.
Junto a ella, existió, en el siglo XVI, un lavadero público y un abrevadero. En 1944, la Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos de Mengíbar construyó junto a esta fuente otro abrevadero, para el servicio de los agricultores, valiéndose del  manantial de esta zona, que aún existe, aunque el servicio que prestaba antes ha decaído, al no existir, prácticamente, animales de labor.
Sebastián Barahona Vallecillo

 

Cronista Oficial de Mengíbar

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