Aquellas ferias de antaño,por Sebastian Barahona


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Sebastián Barahona Vallecillo

Cronista Oficial de Mengíbar

Hemos querido recoger en este artículo, en vísperas de nuestras Fiestas en honor de Santa María Magdalena, algunas páginas de revistas de hace bastantes años, que nos evocan aquellas Ferias de los años cuarenta del pasado siglo, cuyo autor fue don Cristóbal Cobo Rodríguez, un Maestro Nacional, que ejerció la docencia en Mengíbar por aquellas fechas y que estaba dotado de grandes cualidades para escribir, además de un encanto y humor fino, como se puede comprobar. Nos hablan de cómo eran aquellas Ferias, cómo se vivían y cuáles eran los principales personajes.

LA FERIA DEL PUEBLO. AÑO 1942

 

    ¡Ya llegaron las barquillas,

las norias y los caballicos!

    ¡Ya rebosan de alegría

los medianos y los chicos!

    Las mozas dan los retoques

al vestido de la feria,

pensando en que, algún galán,

les diga alguna cosa seria.

    Los mozos –rostro tostado

de segar en los trigales-

al oído de sus mozas

dicen bellos madrigales.

    El casado, renegando,

va vaciando los bolsillos

a medida que la esposa

viste y calza a los chiquillos.

    La vieja, con su pañuelo

y la flor en el moñete,

recuerda cuando del brazo

la llevaba su vejete.

    En la plaza, muchos arcos

con luces de mil colores,

y los pechos de las hembras

todos cuajados de flores.

    ¡Festejos, música, bailes

para alegrar a la gente

en la fiesta a la Patrona

Magdalena penitente,

la Santa que pide a Dios,

suplicando de rodillas,

que bendiga y que proteja

a todos los de esta villa!

    ¡Arcos, luces, alegría,

teatro, circos, mil festejos,

prepara la Comisión

al niño, al joven y al viejo!

Y VA DE FERIA. AÑO 1944

 

 

Para la próxima feria,

la Comisión de Festejos

formada por seis señores

-creo que tres son del Concejo-

ha tomado el buen acuerdo

de, como es procedente,

gastar algunas pesetas

en divertir a la gente.

    Primero, señalarán

el sitio de las casetas

de buñuelos y juguetes,

de rifas y marionetas,

del “carrousell”, los columpios,

el tío-vivo, las barquillas,

y el circo con sus artistas

untados con mantequilla.

    Lucirá un gran alumbrado

-si se arregla la avería-

y darán muy buenos bailes

Berguices y el Bar Matías.

    En el Cine de Verano

-según dice el Empresario-

se darán grandes funciones,

tarde y noche y a diario.

    Empezarán los festejos

con repique de campanas,

cohetes y la charanga

tocará sendas dianas.

    El día de la Patrona

habrá función religiosa

en honor de Nuestra Santa,

que es tan guapa y tan hermosa.

    El bar estará repleto

de cerveza y bocadillos,

lucirán bien las persianas

de casa de Vallecillo,

compradas al familiar

-ese que es Representante-

con cara de bondadoso

pero luego es un tunante,

(me refiero a ese que pide

a Logroño el salchichón

los chorizos de Mendoza

el Pichardo y el jamón).

    Las chicas, ya casaderas,

lucirán buenas mantillas

al lado de sus galanes,

ocupando las mil sillas,

que instalarán en la plaza

los bares; y los mayores

mirarán muy envidiosos

a  tanta mujer bonita

con los cuerpos tan garbosos.

    Así pasará la feria,

y, al quitar tanta caseta,

no tendremos en el bolsillo

ni siquiera una peseta.

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