Foto:Fº Jose Campaña OrtegaA estas alturas de la película, a nadie se le escapa ya, que estamos en un periodo de crisis. Y como varios opinantes, escritores, pensadores, dicen, creo que no tan solo en el terreno económico y financiero. Sino también en el terreno de los valores, la ética y la moral. Hay que ver, la EGB, el BUP, el COU y Magisterio estudiando en la parte de Historia, las grandes crisis y épocas de decadencias de las grandes civilizaciones e imperios, y estoy –estamos- pasando –viviendo una de ellas-. En todas las grandes crisis, siempre hay también esa merma o cambio de valores éticos y morales. Y saco esto a colación porque creo que, hoy por hoy, una de las grandes des-virtudes de nuestro tiempo es la hipocresía. El fingimiento de cualidades y sentimientos, la acción de desempeñar un papel teatral, está a la orden del día. Y no de otra forma se puede pensar de la persecución mediática a la que recientemente se ha sometido a un sacerdote de aquí de Mengíbar, por parte de varios medios de comunicación que se ve estaban faltos de noticias o de primicias y recurren, cada vez más, al morbo, a la esfera de lo privado, al amarillismo y a la chabacanería. Vamos a ver señores y señoras periodistas, queridos lectores y lectoras, ¿no habíamos quedado que en nuestro país tenemos una justicia garantista, avalada por nuestra Constitución?. ¿No habíamos quedado en que nuestro sistema judicial contempla el hecho de que al cumplir una parte de la pena –dos tercios, creo- se puede continuar cumpliéndola, pero en un régimen especial y cumpliendo una serie de condiciones?. ¿No habíamos quedado en que uno de los fundamentos o principios de esta justicia garantista era la firme creencia de que los sancionados por la misma se podían rehabilitar y, tras cumplir su condena volver a ser ciudadanos de primera, como todo el mundo?. Pues entonces a qué viene el revuelo mediático que se ha montado. El sacerdote en cuestión fue sentenciado por esa misma justicia y salió condenado. Y está cumpliendo con la justicia, como no podría ser de otra forma. Dejémosle en paz, que bastante tiene ya. Ya han pasado seis años. A no ser que se nos llene la boca de justicia imparcial y reinserción, y luego cuando llega la hora de la verdad, no nos lo creamos. Entiendo el volver a sacar el tema, como una crítica a la institución de la Iglesia. Pero para ello no era necesario entrar en el terreno personal y privado. Y que no se nos olvide que si la prensa amarilla existe, es porque se demanda. Es la defensa que aducen. Pero también la realidad que parece nos circunda.
Termino informando a quienes aún no lo sepan que en este periódico gozamos –los opinadores- de total libertad de elección del tema y que no todos somos, ni opinamos igual.
Fdo.: Francisco José Campaña Ortega.-
“Artículo de opinión aparecido en el diario JAEN, el lunes, 05 de julio de 2010”.